jueves, 6 de noviembre de 2014

Nidia

Ella es mi amiga desde hace más de 8 años, la conocí cuando entre a trabajar en el área de sistemas para una empresa de comida china.

Durante todos estos años hemos vivido varias cosas, estudiamos juntas la universidad, escucha mis choros existenciales, escucho sus choros existenciales; como  vivimos cerca es casi casi la encargada oficial de aventarme a mi casa después de las pedas, ella es más centrada y cute y aunque no tenemos los mismos gustos nos llevamos muy bien.

Una de nuestras anécdotas más entrañables no es la primera vez que se emborracho y tuve el honor de estar presente, o la vez que la lleve como amiga de apoyo y me dejo morir sola, sino un día que después del trabajo pasamos al súper compramos unas mandarinas y nos fuimos a la playa a platicar nuestros pedos sentimentales, es algo simple y soso pero que llevamos años queriendo repetir y nomas nunca nos sale.

Durante todos estos años de conocerla no ha existido ni un solo año donde yo no olvide su cumpleaños.  No tengo vergüenza, es de mis amigos más cercanos y no hay manera que me acuerde de su cumpleaños, siempre la felicito hasta una semana después, pero culpo a ella por no hacer fiesta, si hiciera fiesta pues no se me olvidaría – lo sé, soy el colmo –

Este año creí que me acordaría a tiempo, y de echo si lo recordaba, el lunes pasado fui a comprar su regalo y justo después de eso me mandó un mensaje invitando a una comida por su cumple que como caía entre semana lo celebraría el domingo.

Ahora bien, como es posible que del lunes para el miércoles haya olvidado su cumple –cumplio años ayer-, no comprendo porque siempre lo olvido.

Lo bueno es que es tan buena ondita que todos los años me perdona lo mala amiga que soy.

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