lunes, 5 de febrero de 2018

Reto Lector

En diciembre una amiga me etiqueto en el siguiente reto lector:



Me gusta leer, pero no acepte el reto hasta que mi amiga lo acepto también. Para enero elegí el libro La vida que se va de Vicente Leñero que me regalo mi hermano para navidad, el cual me enamoro desde la contra portada cuando leí:

¿Cuántos hubiera puede tener una vida? ¿Cuánto de verdad guarda el recuerdo?

El libro trata de los hubiera, de la vida de una anciana y de las diferentes versiones de esa vida. Vicente Leñero logra hacer que mientras lees olvides que estas leyendo, todo parece como si estuvieras recordando una vida que no viviste y cuando dejas de leer los capítulos se vuelven parte de tu pasado.

A mi me hiso pensar en mis hubieras, que hubiera sido de mi si hubiera continuado en la universidad con la programación en vez de cambiarlo por diseño web porque mis amigas no sabían programar y yo solo pensaba en la vagancia; o que hubiera sido de mi si hubiera continuado con el chico que quería que viviéramos juntos, que hubiera sido de mi si las voces de mi cabeza no existieran.

Pero no crean que el libro se trata de lamentarse de lo que no fue, al contrario, te das cuenta de que eres él hubiera de alguna otra version de ti misma, existe un hubiera que añora lo que eres hoy y ser lo que eres solo es el reflejo de tus decisiones.

En estos momentos, aunque vivo algo estresada y se que nada mejorara hasta que los resultados de mi vista sean favorables y logre organizar mi pésima administración del tiempo, el resto de mi vida es exactamente lo que he deseado.

Y es por esto que leer me encanta, cada libro es un reflejo de quien soy, sin importar el tema ni el género, yo me conozco mas con cada libro que leo.

Para el reto de febrero “El libro favorito de un amigo” he seleccionado el diario de Ana Frank ya que la amiga que me etiqueto me dijo que ese libro le gusta. 

Claro que yo leo mas de un libro al mes, pero creo que hablare de los otros 2 de enero en una entrada diferentes, La vida que se va merece su espacio.

sábado, 20 de enero de 2018

Como va el 2018

Comenzamos el año como todo en mi vida con un Meh! como balance, he tenido cosas muy buenas y cosas nada buenas, así que siempre es un maldito empate.

Esta semana estaba en la oficina trabajando como hormiguilla obrera cuando de repente mi ojo izquierdo dejo de enfocar y comencé  ver un rayo de luz metálico. El rayo no se quitaba y entre en pánico; por suerte mi oftalmóloga tiene su consultorio cerca del trabajo y pedí permiso para ir de urgencia.

El resultado es Desprendimiento de vítreo y un daño en la retina, ahora estoy en un tratamiento de 2 semanas a base de unas gotas que desinflamaran el ojo y elevarán la presión para ver si se corrige solo, en caso contrario será necesaria una intervención con láser.

No soy adivina, pero algo en mi me dice que esto mejorara sin la intervención, no sé, algo en mi lo sabe o desea creerlo. En  calidad de mientras ya les dije a mis amigos que se preparen porque si uno de nosotros pierde un ojo los otros deberá quitarse uno con una cuchara por respeto XD

En temas menos yo –ósea jodidos- termine los festejos navideños, como la doñita que soy… echándome mis alcoholes con mis padres. Sabes que ya eres una doña nivel pro cuando puedes beber con tus padres y escuchar sus anécdotas de cómo se conocieron y como era la vida antes. Mi familia y yo tenemos una relación muy bonita - es lo único bueno en mi – y no es que se los presuma pero espero que todos puedan tener una relación tan chida como la tenemos mis padres, mi hermano y yo.

Ya cerrado los festejos regrese a la dieta y mi objetivo es no dejarla hasta mayo pero conociendo a mi puerco sé que el día del super bowl la voy a dejar por un fin de semana y no es que muera por el pan o la tortilla, pero tengo muchas ganas de comer palomitas. :3

El único propósito que tengo este año es no estresarme, no tomar nada personal y tratar de ser medio hippie…. Ya saben uno con la naturaleza y arta paz.

A ver cuánto me dura la paz y a ver si ya no se me joden más partes del cuerpo, en calidad de mientras seguimos resistiendo.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Termina otro año

Este año he dado grandes pasos... Adiós definitivos y holas esperanzadores.

Descubrí que puedo cuando realmente vale la pena esforzarse pero también lo difícil que es ser mi peor enemigo.

He abandonado esto, pero solo porque mis estupideces o son muy grandes o no pasa nada. Pero aun me gusta escribirle a mi yo del futuro y solo estoy tratando de asegurar que estaré ahí para leerlo.

Continuamos

domingo, 26 de noviembre de 2017

El cementerio de los libros

Los libros son como las relaciones, uno las vive, las ama, las odia, aprende de ellas y en algún punto de la vida terminan. A mi en particular me da un vacío en el alma, me queda lo aprendido y la nostalgia de la version de mí que fui en ese momento.

He terminado la saga El cementerio de los libros que se conforma por La sombra del viento, El juego del ángel, El prisionero del cielo y El Laberinto de los Espíritus de Carlos Ruiz Zafón. Comencé sin saber que era una saga, mi amiga Karla me regalo La sombra del viento porque tenia el libro por ahí y pensó que me gustaría, conforme me atrapo decidí ver que mas tenia este autor y así me entere que eran 4 libros y quede atrapada en esa Barcelona de los años 40.

El segundo libro, El juego del Angel, lo comencé un poco lento por los tiempos, pero en cuento llegaron mis vacaciones fue como que todo se convirtió en leer y respirar. 

También sé, que independientemente de su calidad literaria, lo que determina la calidad de un libro es quien lo recomienda, el lector puede estar frente al mejor libro del mundo, pero sus vivencias, su entorno, su yo del momento podría darle solo 3 estrellas si la conexión no se logra al cien por ciento. Durante las mismas vacaciones comencé y termine tercer libro, El prisionero del cielo, y este lo sentí diferente, no creo que sea el mejor de la saga y si la memoria no me falla es el más corto pero  cuando lo leí pasaba por momentos importante de mi vida, tome decisiones  -que nada tenían que ver con el libro-  que cambiaron lo que soy por dentro y por ello el tercer libro se ha quedado en mí, no tanto por lo que me ofrecía, sino por lo que decidí reflejar de mi en él.

El laberinto de los espíritus, y último libro, me dolió en el alma cuando comprendí que pronto terminaría esta parte de mi vida. Los tres primeros libros podrían leerse en cualquier orden y este último no perdería la conexión de ellos, sin embargo, creo que leerlo en orden de aparición es mucho mejor, hace que los personajes se te conviertan en viejos conocidos. Me encantaría dar detalles, pero sería negarle a los demás el placer que yo sentí al leerlos.

Se que, como las relaciones, nadie las vive y las siente de la misma manera, pero si no han leído estos libros se los recomiendo; para mí se ha convertido en un viejo amor de verano, pero tal vez para ustedes sea una cita divertida de fin de semana que disfrutaran sin necesidad de dejar el alma en ello.

jueves, 26 de octubre de 2017

La dieta

Regrese a mi dieta porque quiero tatuarme la otra pierna, quiero un mandala que en el centro tenga la frase “El dolor purifica”, sin embargo no me siento muy segura de la dieta.

No me mal entiendan, la dieta es fantástica y mis doctores la aman y debo decir que sin ella soy una anoréxica que no come y con la dieta como 5 veces al día y más importante aún... si quiero comer.

El problema radica en la pérdida de peso, baje 13 kilos, lo cual les mama un chingo a los de mi trabajo, estoy hasta mi madre que me digan que me veo bien, que se nota que estoy más delgada, que debería ajustar mi uniforme – que debería… pero que hueva-, que voy muy bien y cosas así.

No soy una chica normal y las voces de mi cabeza me odian a ratos así que todas esas frases que suenan bonito y que para muchos sería un motivo de alegría y si me permiten la expresión también de orgullo porque es casi un milagro que alguien como yo lograra eso; para mí solo significan una cosa: Antes estaba de la verga pero nadie me lo decía a la cara.

¿Y porque diablos hacen un alboroto de mi imagen?, soy la misma, no mejore mi carácter, ni mi inteligencia ni mis habilidades, nada de lo que realmente importa ha mejorado en mí y sin embargo la gente me mira como si fuera un milagro divino.

Quiero controlar mi glucosa en sangre, ya no quiero regresar a inyectarme insulina pero no quiero perder peso, todo muy felices, mucho jaja, mucho muy bien pero ellos que saben el pedo que seria que bajara más de peso, donde creen que se va toda la piel que he estirado por años.

Si pierdo mas kilos estoy segura que se me empezara a colgar la piel como los que salen el Kilos mortales – un programa de la tele donde obesos quedan delgados- yo no tengo para operarme los pellejos ni estoy segura que un operación sea una gran idea para un diabética de mi nivel.

La semana pasada me sacaron un chingo de sangre para arto análisis y al final de mes veré a mi doctor con los resultados, continuare la dieta hasta ver al doc.

En calidad de mientras iré viendo marcas de fajas a ver cuál es buena pa sostener mis carnes. -.-

domingo, 22 de octubre de 2017

Ya de regreso

Las vacaciones terminaron hace tres semanas, hay cosas de las que no me siento orgullosa pero en general puedo decir que fueron maravillosas, la primera semana me la pase en un hotel bebiendo mojitos todo el día y leyendo.

Como la forever alone que soy, fui sola al hotel y tal vez si deba mejor mis relaciones sociales porque básicamente odie a toda persona que habia osado hablarme. Me escapaba de los animadores y de cualquier personal del hotel que fuera extremadamente amable conmigo, odie a los meseros y bartenders que intentaban sacarme platica y mis diálogos con los huéspedes no pasaban de 3 minutos. En este último punto debo decir que la mitad de ellos me hablaron en ingles así que tampoco tenía mucha habilidad para socializar…. Si no la tengo en español…. Menos en inglés.

La segunda semana me la pase fingiendo que se puede vivir de leer y ver llover. Ahhh si pudiera plasmas en palabras lo maravilloso que es mi departamento, el poder acomodarte en mi micro sala a leer mientras escuchas la lluvia o ver las estrellas mientras te sumerges en música… no creo que la vida me alcance para explicarlo.

Pero soy una chica con responsabilidades y tengo la fea costumbre de comer para vivir así que he regresado a la oficina. Las cosas ahí siguen igual, mis compañeros me consideran un vato y me tratan como una de ellos, rara vez me hacen caso y he recibido grandes regaños por mi retoño (mi supervisado), sumado a que tuve una semana donde todo me salía mal… pues básicamente la oficina es la misma de siempre.

Así que aquí andamos, continuando siendo yo y tratando de no morir en el intento