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martes, 30 de agosto de 2016

Hace cuatro años

Ya han pasado cuatro años, cuatro años sin su blanca cabeza de algodón y sus comentarios a mi soltería. Mi abue ya no está físicamente pero su recuerdo aún está pendiente de que chingaos andamos haciendo.

Este fin de semana fui al pueblo de Yobain, Yucatan, un pueblo cerca de Mérida donde vivía mi abue. Ahí se acostumbra que después de 4 o 5 años el cuerpo sea exhumado, limpiado sus huesos y guardados en una caja de metal.

Debo decir que yo fui con ciertas reservas, claro yo iba a tomar fotos, porque que soy la rara de la familia y ya todos sabían que estaría en primera fila; sin embargo, yo me preguntaba si todo sería tan fácil. No le temo a la muerte, ni me da miedo los cementerios; sin embargo, no sabía cómo iba a reaccionar ante los restos de un ser querido, no es lo mismo los huesitos de mi abuelo, a quien tuve el gusto de conocer el día de su entierro cuando yo tenía 4 meses, que los huesitos de mi abuela, a quien conocí en vida, la abuela con la que más conviví y de la que tengo más recuerdos.

Pero fue más nostalgia que otra cosa, mi abue tan chiquita, con el cabello rojo, cabe mencionar que su cabello era blanco, pero cuando abrieron la tumba estaba rojo, suponemos que, por la filtración de la tierra, etc, ect.  Pero mi padre dijo algo muy lindo que todos sonrieron con nostalgia: “mira a Lupita, era tan coqueta que hasta se pintó el cabello para recibirnos”. Mi abue era coquetona, siempre bien arreglada y perfumada, cuando enfermo no quiso regresar al pueblo para que nadie la viera así.

Sacaron su cuerpo de la tumba y lo extendieron en el suelo para comenzar con la limpieza de los huesos, cada hueso fue limpiado, cada uña fielmente buscada y resguardada en su caja de metal, la cabeza quedo envuelta en la sábana con todos los huesos y fue trasladada al nicho familiar. Ahora los restos de mi abuela descansan junto a mi abuelo, como deseaba.

Tengo foto de todo el proceso, sin embargo, mi madre me hiso prometer que nada andaría en internet. Así que, por respeto a ella, esta entrada no tendrá imágenes.

viernes, 17 de julio de 2015

Tres historias encamosas

Bueno bola de morbosos aquí les voy a contar tres historias encamosas que me han pasado, si eres algún pariente mío que cree que a mis 35 años aun soy virgen por no estar casada deja de leer y mejor dirígete a mi Facebook para ver fotos de mis gatos ;)


Ella se llamaba Martha, ella se llamaba así ya se, pinche canción de la época de mi abuela-
Encontrabame yo en brazos de mi amado… naaa, mejor dicho está en casa de un amigo platicando y bebiendo un poco, ya saben de esas veladas solo para dos y terminamos como los dos sabíamos que íbamos a terminar – que para eso nos veíamos- y mientras estamos a la mitad de del acto sexoxo él me cambio el nombre, así es, no me dijo nataS... me llamo como su ex. 

Y claro, ahora las feministas del mundo se levantaran en armas para limpiar mi honor; pero la verdad en ese momento él se dio cuenta del error, me dijo “perdón ya te cambie el nombre” y yo me reí. Ya sé que han de decir que como permití tal ofensa, pero la verdad no es mi marido ni mi novio ni pretendía que fuera nada mío. Yo lo estaba pasando genial y sus pedos emocionales no iban a interferir con ello.


Como de película
Nuestro encuentro fue de película, nos conocimos y no nos importamos, años después nos reencontramos y comenzamos a salir.

Luego la película se volvió erótica… pero de bajo presupuesto. Dijo que tenía más de 2 años de querer estar conmigo y que fue lo que hizo? Llevarme al motel más culeron de Cancun, pero bueno nunca fui una chica mamona y besaba rico así que solo rece a Cthulhu de que no se me pegara alguna pulga en ese lugar  XD. 

Llegamos y sus ganas eran tal que los botones de mi blusa volaron por su desesperación de desvestirme – única vez que no salieron disparados por ser gorda-.

Y termino como una película,  bueno, más bien como un cortometraje… Cuando me di cuenta todo había terminado y bajo la frase “perdón es que estoy cansado” llego el final mas rápido de la historia.


Libros
Acostumbro llevar mi kindle a todos lados, y lo lleve una vez que salí con un amigo, rentamos un cuarto de hotel – noten como he progresado, ya es cuarto de hotel y no motel culero-  ya que íbamos a pasar toda la noche juntos – aquí también he mejorado -y sabía que había fútbol por ello creí que sería cortes que él viera el fútbol sin que vea mi cara de fastidio, así que dije, mientras ve esa madre aburrida yo leeré un rato. 

Una cosa llevo a otra y el futbol valió madres; y como me gusta mucho leer agarro mi kindle y me leyó La larga huida al infierno de Marylin Manson mientras cogimos.  Fue tan  gracioso, no sé, es un detallazo para alguien que ama los libros como yo.

Y se preguntaran como le hicimos para poder leer… bueno eso pueda ser muy buena tarea para ustedes. Practiquen y descubran que posiciones son las más convenientes para leer.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Oh My Cut

Pues verán, dentro de todas las actividades que mi puesto no hace pero yo hago esta el hacer páginas web para el área de grupos, y hace unos días una gerente de esa área en agradecimiento a todo el trabajo realizado me obsequio una tarjeta de regalo para una estética de alto cache llamado Oh My Cut.

Pero antes de continuar los pondré en contexto, yo no soy una chica femenina, súmenle que entre lo pobre y coda que soy jamás en la vida me he parado en una estética que cobre más de 50 pesos el corte, y es que yo creo que de todas las cosas en la vida, el cabello es de lo que menos debemos angustiarnos - total si al fin y al cabo crecerá - .

Así que se imaginaran la cara que puse cuando me entere que el corte de cabello cuesta 270 pesos… casi me ataco, pero pues tenía un cupón así que me dije “pos va, vámonos a que me chiqueen como si fuera de la alta”.

El lugar es bien bonito, y de solo verlo sabía que después del cupón no volveré a pararme ahí –que yo se que lo valgo pero no mientras yo tenga que pagarlo- las chicas son muy amables y cambie mi cupón por un corte de cabello y una manicure. Me habían recomendado el pedicure pero a mis patitas diabéticas no las toca ni dios, me siento más segura si yo me corto mis uñitas.

En fin, como vil prole cambie mi cupón y la chica me sentó y me pregunto que si usaba secador, plancha, rizador, tintes, etc. y yo le respondo que solo me paso un cepillo y le echo gel - y a veces ni eso XD -, y de ahí me llevo a lavarme el cabello y  darme masajito en la cabeza y para no hacer el cuento largo me lo corto, me embarro productos caros, me lo peino y quedo re chulo… hasta que paso esto:

Lo se, se están preguntando porque no me dedico  hacer comic con esta técnica tan chula que tengo para dibujar XD


Así es, el gusto duro poco, súmale que yo cuando viajo en bus parezco perro paseando porque odio el calor así que siempre voy pegada a la ventanilla casi casi sacando mi cabeza para sentir el viento en mi rostro… pos así como me duran los peinados >_<

El resto de la experiencia fue genial, si a ustedes les sobra el billullo y les gusta consentirse yo les recomiendo mucho Oh my cut, te tratan como princesita y se nota que saben lo que hacen.

P.D. Link  su paginilla aqui