Iba rumbo a mi casa en un taxi que ya llevaba un pasajero adelante y el taxista conto la siguiente historia:
Su abuela cuando era niña vivía en un casita en los bordes de un rancho donde su padre era peón; un día uno de los toros le dio rabia y el dueño lo mato de un disparo en la cabeza. El padre de su abuela vio donde enterraron al toro y por la noche fue ahí, desenterró al animal y le quito un enorme pedazo de carne de la pierna, volvió a enterrar los restos y se fue a su casa.
Cuenta la abuela que salaron la carne y les duro varios días, que ella tenía nueve años y era la primera vez que probaba carne.
Así las cosas
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